Un poco más

01 /Noviembre /2009 RMN 13 comentarios

Cuando yo era pequeño el uno de noviembre era un día gris y frío en el que íbamos al cementerio. Yo no entendía muy bien por qué íbamos, nosotros y la gente en general, al cementerio el día uno de noviembre, fiesta de Todos los Santos (el mío, el tuyo, el de todos, pensaba entonces —pienso ahora—) en lugar de ir el día dos que es el día de Todos los Difuntos. No lo entendía entonces, ni lo entiendo ahora. Pero siempre o casi siempre era gris y, sobre todo, frío. Y alrededor de ese día siempre había huesos de santo de postre. Los huesos de santo me gustaban entonces, y ahora, porque están hechos de mazapán, que me gusta, y que además me evocaba antes, y ahora, aunque menos, que la navidad se acercaba y por navidad los mazapanes se servían a diario.

Ahora que soy mayor el día uno de noviembre es un día espléndido y hace calor. El termómetro marca 20,7º a las cuatro y media de la tarde. Y en mi patio ya no da el sol desde hace varias semanas y no tiene opción de calentarse en exceso. Pero hace calor. Y ocurren más cosas, que no sé a qué se deben. Cosas como acceder un 31 de octubre, Halloween, a las seis y media de la tarde, mientras se hace de noche y en manga corta, al Hipercor y encontrármelo adornado de navidad, cuando aún no he saboreado un hueso de santo ni su mazapán ni su evocación navideña, cuando aún no he usado un jersey de lana o una bufanda o unos guantes.

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Por no hablar de que tengo todas las plantas en flor, como en abril, pero en noviembre. Así no es muy difícil volverse un poco más loco.

Categorías:Molesto

Antojo

22 /Octubre /2009 RMN 11 comentarios

Antojo de helado a las once y media de la noche y nada en el congelador. La solución de este problema pasa por una gasolinera, un Opencor o un chino de barrio. La opción a priori más barata y más rápida es esta última. Dando la vuelta a la manzana se podían encontrar hasta tres, uno en cada lateral de la misma. El primero cerrado, el segundo abierto.

En la puerta de la calle cuelga un cartel de Nestlé con sus helados de palo y sus precios. Yo busco tarrinas. En el segundo arcón encuentro lo que busco. Y más. Junto a los helados de Nestlé se amontonan barras de helado al corte y tarrinas de litro, ambas de la marca Hacendado. Tomo sorprendido una tarrina de leche merengada. Debajo hay magnums. Cojo una caja de 6 minis. Y pago en el mostrador: 9,50. En la página de Mercadona la tarrina de helado cuesta 1,60; en la de El Corte Inglés los magnums valen 3,39. El antojo ha salido cuatro euros y medio más caro que si hubiera estado previsto. Pero me da un poco igual.

Lo que no me deja vivir ahora es si un chino puede vender productos del Mercadona, así de alegremente, un 50% más caros…

Categorías:General

Rodeado

15 /Octubre /2009 RMN 16 comentarios

Mi vecino de medianería, con el que comparto toda una pared de salón, baño y dormitorio, pertenece al portal de al lado. En la carrera nos enseñaron que, generalmente, los muros medianeros llevan doble espesor de tabiquería, por aquello de que cada uno tenga su pared, pero además porque, generalmente otra vez, suele ser el lugar idóneo para, en proyecto, colocar juntas de construcción o dilatación. Cuando tal junta no existe, como es el caso de mi casa, se debe (aunque pocas veces se hace) colocar un aislamiento acústico que desde la aprobación del CTE es obligatorio. Aquí no lo hay. Por este motivo sé que mi vecino tiene un hijo, de nombre Lucas, de menos de dos años y al que no he visto, creo, jamás, pero al que he oído correr, llorar, gritar y berrear, y por ende a sus padres reprimiéndole, pasada la medianoche en muchos casos. De hecho, el año pasado (y lo recuerdo porque estaba febril) tuve que tocar la pared del cabecero de mi cama a las doce y media de la noche, para que cesara el numerito que había al otro lado del doble tabicón y Luquitas, por fin, fuera acostado (Supernanny, come to me!!!). El hecho de que pase muchas más horas en casa que lo que debería ser normal hace que sufra a Luquitas desde primera hora de la mañana hasta la última de la noche; no queda otra.

Ayer, al salir por la puerta, bajaba andando las escaleras la vecina del primero, la que vive encima de mi. Llevaba tiempo sin verla y al hacerlo mi gesto se torció y empecé a reconsiderar la posibilidad de irme a trabajar al extranjero: está embarazada!

Categorías:El pisito

Lisboas

07 /Octubre /2009 RMN 12 comentarios

La semana pasada cascaron las dos máquinas de afeitar que uso. La que me trajeron los Reyes se quedó con el interruptor hacia dentro, haciendo falso contacto, de forma que se encendía cuando le venía bien. La que me tuve que comprar en vacaciones (que también es fatalidad que te vayas de vacaciones y se te rompa la máquina… suerte que en Lisboa hay un corteinglés) funciona bien, pero una piececilla que lleva un muelle (se supone que oculto) ha perdido el muelle y ahora afeita como cualquiera, esto es, poniéndo el baño perdido lleno de pequeñísimos pelos, mientras que con la nueva y su sistema de aspiración quedaba todo en el cajetín (una cosa supermoderna y superútil).

En El Corte Inglés me han cambiado, así sin más preguntas, la de los Reyes por una nueva, entre risas de las dependientas que veían avanzar la máquina sola sobre el mostrador (para mi suerte, a la máquina le ha venido bien encenderse al presionar la chica el botón, pero ha decidido no apagarse). La metió en un cajón y me dió una nueva. Pero para la portuguesa me ha dado un número de teléfono del servicio post-venta de Philips porque este modelo “en este centro no lo tenemos”.

Llamo al número gratuito y un chaval algo empanado me empieza a hacer preguntas. Después de darle el número de centro, de operación, mi DNI, mi código postal, mi dirección, mi móvil, la fecha de compra, mi nombre y apellidos, el modelo del barbero, el número de serie (oculto debajo del cabezal) y casi hasta mi talla de calzoncillos, me pregunta:

— En qué centro de El Corte Inglés lo compró?
— En Lisboa —le digo, algo temeroso de encontrarme problemas a nivel internacional.
— Espere un momento —me dice; y tras unos diez segundos de silencio, me pregunta:
— ¿Lo compró usted en Portugal?

He respirado, he sonreido y he acertado a decirle “claro, claro, en Portugal…”. Cuántas Lisboas más hay en el mundo??

Categorías:General

Cambios

06 /Octubre /2009 RMN 10 comentarios

El tiempo no pasa en balde. Cada día que pasa cambiamos un poquito más, crecemos un poquito más. Existe un problema: como nos vemos a diario no somos conscientes del cambio hasta cierto tiempo después. Pero crecemos y cambiamos.

En estos últimos meses yo he crecido, aunque no a lo alto (no más, por favor!) y he cambiado, añadiendo la jardinería a mi lista de entretenimientos (por ejemplo). Y para dar fe, aquí una muestra de que el tiempo pasa y de que las cosas cambian y crecen.

Mi ventana el 23 de junio y hoy.
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Mi triste patio el 22 de mayo y mi frondoso patio hoy.
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Categorías:El pisito