Hola
Han tenido que pasar cuatro meses y casi 30 kilómetros de largos para que, por fin, esta tarde, alguien se haya dignado a decirme “hola” al entrar en la ducha de la piscina. Cuatro meses.
Yo soy el primer antisocial del vestuario, puesto que en cuatro meses y yendo siempre a la misma hora acabas coincidiendo con los mismos, aunque nunca he saludado a nadie. Pero siempre queda gente educada o extrovertida que saluda por norma seas quien seas, al entrar o al salir. Y este debe ser el único con quien he coincidido que lo haga.
Así que “hola”, “hola”, y después “hasta luego”, “adios” (yo soy el segundo). Mis compañeros dicen que igual no saludó espontáneamente, pero estamos en navipeich y quiero pensar que sí.






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