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Archivo para la Categoría "La viña del Señor"

La Irlandesa

19 /Mayo /2008 RMN 8 comentarios

Debía una entrada que versara sobre “La Irlandesa”, el drugstore del barrio. No había entrado nunca porque las cosas que puedo necesitar de una droguería o las compro en otro sitio o se las encargo a mi madre. Pero el viernes necesitaba exterminar una colonia de hormigas y fui a por Cucal (previa recomendación de mi madre, claro).

“La Irlandesa” es una droguería autoservicio. Entras, pasas un acceso y todo está por estanterías. Esto me hizo perderme en los fertilizantes para las plantas y en los sustratos, cuando yo buscaba los insecticidas que estaban justo detrás. Es una mezcla de perfumería-droguería con cosas como mochilas para los niños, chándales y ropa interior y calcetines. Una cosa rara. No miré mucho más allá porque no quería entretenerme (la tarde estaba nublada y amenazante y quería terminar mi obra cuanto antes).

Pero el momento culminante llegó en la caja. Única caja. El cajero, un hombre con sus 50 ya, supongo propietario. Por delante de mi una mujer pagando y esperando una chica joven, un padre y su hijo y yo. En ese momento ocurre la catarsis, porque llega Doña Carmen, muy alterada e hiperventilando, contando que “ha perdido las gafas”. El cajero/supuesto dueño le dice que nadie le ha devuelto unas gafas graduadas, pero que entre y mire y le aconseja que haga un repaso mental del día para ver por dónde ha estado. La mujer que si “sólo he estado aquí”, que “qué día de nervios”; entra a mirar. Mientras, el cajero/supuesto dueño relata a la chica joven, a la que ya la toca pagar, con un tonito un poco Mariñas, que “claro, como no escucha, Doña Carmen, no se deja guiar y seguro que es más fácil encontrarlas así”. La mujer nos arrasa para salir de la caja sin las gafas. Lejos de calmarse o callarse, que no hubiera estado de más, nos cuenta que lleva rezando todo el día “a San Fortunato, a San Jacinto, a San Judas, a San…” La lista era interminable. Yo no la miraba, para evitar darle coba y que pensara que todos la prestábamos atención, pero estuve a nada de decirle que se le olvidó rezarle a San Gabino, que en esto de las gafas tendrá algo que decir, digo yo…

Desde que llegué a la fila de la caja hasta que, protocolario, el cajero/supuesto dueño me dijo (como a todos mi predecesores) “así que son: dos ochenta y cinco”, con el tonito Mariñas de antes, pasaron 10 minutos en los que me desesperé un poco. Entiendo que es el barrio y que la gente no tiene prisa y el cajero tampoco, pero hubiera tardado menos yendo en coche al Carreful.

Doña Carmen seguía allí cuando me fuí. Debe ser que las gafas tampoco le importaban tanto.

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Monosílabos

06 /Noviembre /2007 RMN 2 comentarios


“Por seguir con los monosílabos: peligro”.

Manu Sánchez, comentarista de Antena 3.

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Xenófogas

09 /Septiembre /2007 RMN Los comentarios están cerrados

“Las típicas personas que no me gustan son las personas racistas, xenófogas.”

Rebeca, concursante de Gran Hermano.

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El listo

25 /Junio /2007 RMN Los comentarios están cerrados

Aquí está el listo de todos los años. Seguro que lleva gafas.

9,99 en Selectividad.

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El arrebato

14 /Junio /2007 RMN 2 comentarios

Ayer leí en el periódico que dos chavales estaban jugando a la play y de repente uno apuñala al otro y palma. No se sabe si le apuñaló por la play o porque sí, pero le apuñaló. El arrebato. Te da y te da.

En una ocasión a mi me dió. Me ha dado muchas veces, pero el autocontrol hace sus deberes. No sé por qué me mosqueé, la cosa es que le clavé la punta del portaminas en anverso de la mano a un compañero de la Escuela. Mi intención era solo pincharle pero la punta entró y cuando salió apareció una gota de sangre haciendo plof. El pobre Miguel se mareó y todo, pero no pasó de ahí.

Nos asombramos de los americanos, que cuando les da se lian a tiros en el instituto, pero en todos los lados cuecen habas y aquí también pasa. Y si no, esperemos a que este verano nos sorprenda el telediario con alguna ida de olla rural, de estos a los que les pega el sol demasiado en la cabeza y se lian a tiros con la escopeta de caza en la plaza del pueblo. Lo mejor en estos casos, como dice el Gañan, es mojarse la nuca con agua y refrescarse. Y si no, irse a un club de esos de luces, que te hacen el molinillo

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