LA ZONA MIXTA

La vendimia

11 comentarios

Pagaban cinco mil pesetas por día. Yo ya tenía mis exámenes de septiembre aprobados y mi matrícula hecha, así que me fui pensando que en un par de semanas me sacaría 70.000 pesetas (una barbaridad) con la que afrontar el curso 97/98. Duré dos un día.

El domingo por la noche nos fuimos pronto a la cama porque al día siguiente había que levantarse a las seven para estar a las ocho “en el campo” (aún sonrío al recordarlo). Soy un patoso para todo, generalmente, pero hacia el mediodía había conseguido cogerle el truco a la navajilla y al proceso de agacharse, cortar el racimo, echarlo a la espuerta y, una vez llena, vaciarla en el remolque. Hasta ahí bien. Más o menos. Terminamos, volvimos a Fuensa, dimos una vuelta y nos fuimos pronto a dormir para repetir el proceso al día siguiente, como auténticos temporeros en Francia.

El Rodol me despertó y entonces lo noté. Noté una sensación extraña: noté la nada. No era capaz de sentir mis manos, ni mis piernas, ni nada que estuviera por debajo del cuello. Creí que esa noche me había quedado tetraplejico. Pero eran agujetas. Las peores y mayores agujetas que he sufrido nunca.

A duras penas llegué a la viña del Señor e intenté mantener el ritmo que imprimía el Rodol a la vendimia, pero yo era un cadáver rodeado de uvas. Ni las tabletas de glucosa del lunes, consumidas en cantidades cercanas a la sobredosis, habían conseguido librarme de ellas. Esa tarde volví a Madrid. El Rodol me excusó al día siguiente diciendo que mi abuelo se había puesto malo y había tenido que volver a casa, aunque todos sabían que el madrileño no había soportado el esfuerzo. Y era cierto. Saqué sólo diez mil pelas y me compré unos náuticos Snipe. Dice el Rodol que, todavía hoy, cuando se cruza con el dueño de la viña le pregunta por mi abuelo…


Hoy esperaba levantarme así, pero por suerte, y dopado con Gelocatil, aquí estoy. Mis triceps (si es que yo tengo de eso) pesan, pero no duelen. Menos mal, porque esta vez no me llevo ni las diez mil pelas.

11 pensamientos en “La vendimia

  1. Esque eres muy largo y tardas mucho en llegar al suelo. Mis agujetas de ayer en las espinillas de no hacer NADA durante todo el finde ya se han ido.

  2. Ottia… y de qué son esta vez… de qué deporte maligno….????

  3. Pues te has quedado en lo peor, a partir del tercer día dejas de sentir los riñones y por tanto de sufrirlos.

  4. Sé lo que es ir de vendimia, es un palizón, pero súper divertido.!

  5. Es que quién te manda…

    Cada uno debe ser consciente de sus propias limitaciones.

    Los trabajos de ese estilo son unas de las mías xD

  6. Uishhh no he ido nunca, siempre he sido consciente de mis limitaciones, muchas… o sea que ni de coña cojo uvas.

  7. Todos los trabajos físicos son una mierda pero los relacionados con el campo son lo peor. Así acaban los/as pobres “llauras”, destrozaícos vivos, que con 40 años parece que tengan 80.
    Y lo de las agujetas … gimnasio? campeonato de pádel? mudanza? (lo del sexo ni te lo pregunto, que eso es una cosa muy personal) :-p

    Besicos!

  8. Greca I, soy muy esbelto. Te acuerdas de la fórmula?? λ = …

    Halo, el deporte no es malo (pareado). La pereza sí.

    Plutónico, mis riñones ni los toques…

    Kiram, superdivertido?? Será donde el Marqués de Griñón, que están en alto…

    Adi, era joven y pensaba que no tenía limitaciones…

    Casta, haces muy requetebien ;)

    Lux, esto es del gimnasio, del pádel y de la piscina, todo junto. Ni un día sin deporte!

  9. Oye, por lo menos sacaste 10.000 pelas… Eso en 1997 era una fortuna! Y ahora… un artículo para el blog. :-)

  10. Trabajar en el campo es muy duro… Doy fe.
    Mis abuelos lo que tenían eran olivas. Terminé de la puta vara hasta los cojon**
    Pero si quieres sacar buenos triceps, descarga cajas de un camión de bebidas, te va a quedar una tableta en el abdomen que la vas a flipar. Tambien doy fe.
    Y no te sientas mal, tus 10.000 pelillas bien ganadas estaban :D

  11. Nosotros vamos a la viña de mi padre de GRATIS… lo sepas.
    Flojo